Quién se comió al gallo

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Narrativo

Don Santos y doña María vivían en Quiché. Ellos eran ancianos. También eran muy respetados por sus vecinos quienes siempre les pedían consejo. Ellos vivían en una comunidad muy pequeña. En las casas, acostumbran a tener pollos, patos, chompipes, perros, gatos y otros animales. También tenían árboles frutales como naranjales y jocotales. Antes, la comunidad estaba en medio de un frondoso bosque, pero los habitantes del lugar fueron cortando muchos árboles para hacer leña.

Una de las familias estaba formada por don José, su esposa y tres hijos. Un día, cuando José se levantó notó que hacía falta el gallo. Todos lo empezaron a buscar. En un barranco cercano encontraron las plumas. Se asustaron y se preguntaron ¿qué podría haberle pasado al gallo?

Don José le preguntó a don Pedro, su papá, ¿qué pensaba sobre esto? Él opinó que podría ser que un coyote se lo comiera. Juana, la hija menor de don José, les dijo que eso no podía ser porque en la escuela, cuando estudiaron las consecuencias de la deforestación, la maestra les puso el ejemplo de la comunidad, donde cortaron los árboles del bosque y, por eso, los coyotes, los venados y otros animales desaparecieron ante la falta de comida. Entonces se preguntaron, ¿quién se comió al gallo?

Conforme pasaron los días, empezaron a desaparecer gallinas y pollos de varias familias. Los vecinos decidieron ir con don Santos y doña María para pedirles su consejo. Querían saber ¿qué hacer para evitar que desaparecieran sus animales?

Cuando hablaron con doña María, ella les aconsejó sembrar más árboles para recuperar el bosque cercano. Ella les contó que los tacuacines se alimentan de frutos del bosque y si no encuentran qué comer, lo más seguro, es que bajen a la comunidad a buscar comida. Los gallos, gallinas y pollos son muy sabrosos para ellos. La comunidad siguió su consejo, por esto sembraron muchos árboles cada año.

Jeffrey George Calva Loarca
Santa Cruz del Quiché, Quiché
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