La diversidad de mestizos en Guatemala

De CNB
Saltar a: navegación, buscar
Busca en cnbGuatemala con Google

Introducción[editar | editar código]

Como se mencionó anteriormente, durante la Colonia se llamaba “castas” a las personas que nacían de la mezcla entre españoles, indígenas y negros. También se les decía “mestizos”, “mulatos”, “zambos” o “pardos”. Al final de la colonia se llamaba “ladinos” a todos estos mestizos y también se incluía a los españoles y criollos pobres, así como a los indígenas que abandonaban sus comunidades. Más tarde entró gente de Europa, Asia, África y el Medio Oriente.

En 1880 el gobierno ya dividía a la población entre “ladinos” e “indígenas”, llamando "ladinos" a los que no eran indígenas. Al clasificar de esa forma a la población guatemalteca también se pretendió ver a los “ladinos” como mejores que a los indígenas. Con esta generalización se perdió de vista el hecho que muchos ladinos tienen antepasados indígenas y que entre los ladinos hay gente de muchos países y culturas.

En las siguientes páginas podrá conocer más sobre algunos grupos con orígenes específicos que el término "ladino" no nos permite ver.

Más que intentar una clasificación de los llamados "ladinos" lo invitamos a que explore en las diferentes formas cómo las personas que nos son mayas, ni xinka, ni garífunas viven sus identidades étnicas. Algunas lo harán muy asertivamente desde el término "ladino", pero otras no terminan de sentirse cómodas con ese término y están explorando sobre su mestizaje o los orígenes de sus padres o sus identidades regionales y locales.

En el tema de las identidades no todo está escrito, éstas cambian de acuerdo a las dinámicas sociales, a los contactos con otros grupos, a las condiciones que enfrentan e incluso por grandes consensos sociales; por lo que las mismas se van redefiniendo. Si la llamada "identidad ladina" se ha configurado a partir de la negación de lo indígena, e incluso a partir de su desprecio, quizá sea tiempo que como sociedad exploremos una forma más positiva de asumir las identidades, que parta por la valoración de todas las fuentes y tradiciones culturales que cargamos y la sustitución de ideas de falsa superioridad respecto a otros grupos.

Quizá con esto tendremos una sociedad de la que todos y todas nos sintamos parte, respetando las especificidades de cada grupo y buscando los puentes que nos unen para la convivencia social.

Ladinos tradicionales[editar | editar código]

Familia ladina, s.f. (Fotografía: Fototeca cirma. Forma parte de la Exposición ¿Por qué estamos como estamos?).

Al inicio del periodo colonial, los ladinos eran los indígenas que hablaban el castellano. Más tarde, se extendió a mestizos y mulatos. Luego, a los españoles pobres. Muchos españoles, esclavos negros y mestizos se ubicaron en la ciudad de Santiago de Guatemala y sus alrededores. Algunos españoles, con propiedades en el campo, emplearon esclavos y mestizos para trabajar en sus haciendas. Además, los españoles, mestizos y mulatos formaron nuevas poblaciones conocidas como “Villas”, las que, generalmente, se ubicaban al lado de los caminos. Otros españoles no poseían grandes propiedades. Vivían de trabajar en el campo.

Poco a poco numerosos mestizos y mulatos buscaron terrenos alejados del campo para sobrevivir y quedar fuera del control de las autoridades. Además, muchos españoles empobrecidos y mestizos vivieron y trabajaron en haciendas y estancias con crianza de ganado. A ellos se les llama “ladinos viejos”. Una buena parte de los que formaron el “Oriente” lo hicieron de esta manera. A la vez, otros se acercaron a los pueblos indígenas, ya sea obteniendo tierras cercanas u ocupando tierras comunales. Algunos se radicaron en los pueblos indígenas. Lo anterior provocó muchas tensiones entre indígenas y ladinos.

A finales de la Colonia, la Iglesia y el Gobierno colonial comenzaron a generalizar la palabra “ladinos” para identificar a quienes ya no podían clasificar, según su origen. Todos tenían fuertes vínculos entre ellos. Poco a poco fueron compartiendo más costumbres. Para esta época eran ya una población numerosa. Se calcula que formaban un tercio de toda la población, que, además, estaba dispersa por todo el territorio guatemalteco.

Tras la Independencia, los gobiernos vieron en los ladinos una población aliada, por lo que les otorgaron más oportunidades que a los indígenas. Les facilitaron tierras, los integraron al Ejército o los convirtieron en funcionarios del Gobierno. Pronto, algunos ladinos tuvieron influencia en la economía y la política del país. Otros participaron en las alcaldías de los pueblos, sobre todo en las de los indígenas. Incluso, algunos participaron activamente en la organización del trabajo forzado. Muchos ladinos eran campesinos. Ellos también se veían forzados a trabajar en las fincas o en los caminos, pero diferenciados de las obligaciones de los indígenas.

Ya a mediados del siglo XX, se consideraba que los ladinos conformaban la mitad de la población. Guatemala presentaba en esa época muchos cambios. También se moderniza. La vida de la ciudad de Guatemala motiva a muchos a migrar hacia la búsqueda de nuevas oportunidades, tanto a la Capital como en otras ciudades. Hacia 1964, casi la mitad de los ladinos vivían en áreas urbanas. A partir de esa década muchos ladinos migran hacia el Norte y la Costa Sur. Buscaban tierras o trabajo en las grandes plantaciones. También en ese tiempo algunos comenzaron a migrar a Estados Unidos. En las últimas décadas, muchos ladinos del Occidente se han desplazado hacia otras regiones.

Hoy, los ladinos se encuentran en todas las regiones de Guatemala. Poseen mucha importancia social, política y económica en la Costa Sur, Oriente, El Petén y la Ciudad de Guatemala.

La vida de la ciudad de Guatemala motiva a muchos a migrar hacia la búsqueda de nuevas oportunidades tanto a la Capital como a otras ciudades del área metropolitana.

Indígenas ladinizados[editar | editar código]

Club Liberal, s.f. (Fotografía: Tomás Zanotti, Colección Zanotti, Fototeca cirma. Forma parte de la Exposición ¿Por qué estamos como estamos?).

Desde el principio de la Colonia, los españoles buscaron reorganizar la vida de la población indígena. Algunos indígenas comenzaron a vivir cerca de los españoles, unos sirviendo de traductores y de intermediarios y otros ejerciendo oficios artesanales. Estos fueron incorporando poco a poco elementos de la cultura española. En toda esa época, por las campañas militares, la esclavitud y las “encomiendas” muchos indígenas fueron removidos de sus lugares de origen. En 1544 fueron reducidos a vivir en pueblos para controlarlos mejor y cobrarles el tributo.

Muchos indígenas que vivían en la ciudad de Santiago de Guatemala, otros que se ubicaron en haciendas (indígenas “laboríos”) y aquellos que se dispersaron en valles y rancherías (“pajuides” (del kaqchikel pa juyu’ – “en las montañas”), quedaron fuera del control de sus comunidades. Estos últimos se radicaron en lugares alejados de las poblaciones. Algunos de estos buscaron la forma de no pagar el tributo.

Poco a poco se fueron estableciendo contactos con el creciente grupo de mestizos y mulatos de las ciudades o aquellos que llegaban a vivir en los campos, buscando sobrevivir. Todos ellos compartían la pobreza, costumbres y cada vez más el castellano los comunicaba. Muchos indígenas que convivían cerca de mestizos y mulatos compartieron una cultura campesina común. Estos comenzaron a no ser diferenciados de mulatos y mestizos. De esta forma se fueron confundiendo a los ojos de los funcionarios y de la Iglesia, que buscaban controlarlos para cristianizarlos. Durante mucho tiempo la mayoría seguía manteniendo rasgos de la cultura indígena, pero sus descendientes separados de las comunidades y las intensas relaciones con mestizos y mulatos permitieron que fueran considerados ladinos, sobre todo a los ojos de los funcionarios de gobierno.

La historia de las personas que aparecían en los documentos oficiales como indígenas que dejaban de identificarse como tales es muy poco conocida y difícil de apreciar. Muchas veces estos siguen considerándose indígenas, pero no se les ve de esa forma.

La pérdida de la vida comunitaria contribuyó a que los indígenas fueran vistos como ladinos. En el siglo XIX el castellano y las costumbres españolas estaban tan arraigadas entre la población indígena del Oriente guatemalteco que sus pobladores eran vistos como “indígenas ladinizados”. El interés por hacer crecer a los ladinos hizo que, en 1873, el gobierno de Justo Rufino Barrios decretara que los indígenas de San Pedro Sacatepéquez en San Marcos eran ladinos. Por esta época el gobierno clasificó a la población en “ladinos” e “indígenas” y muchos indígenas fueron clasificados como ladinos.

La Reforma Liberal fortaleció la idea de atraso sobre los indígenas y consideró que era necesario conducirlos a la “civilización”. Con estas ideas creían que el contacto con los “ladinos” llevaría al cambio cultural de los indígenas. Los indígenas en las poblaciones con alta presencia ladina sufrieron muchas presiones para que dejaran su cultura, dejaran su traje, olvidaran su idioma y se incorporaran a la vida moderna. Con el tiempo, algunos de sus descendientes olvidaron sus orígenes o manifestaron vergüenza de declararse indígenas por la discriminación que sufrían. Algunos llegaron a verse como ladinos.

En el siglo XX, el crecimiento de las ciudades, en especial de la Ciudad de Guatemala, y el interés por conseguir trabajo, la pobreza, la educación, el servicio militar forzado, el comercio y otros motivos estimularon las migraciones. De esa manera muchas familias indígenas se fueron a vivir a las ciudades. De 1940 en adelante, los censos comienzan a señalar que existe más población ladina que indígena. De esta forma muchos indígenas fueron considerados ladinos. Algunos se ven presionados a ser indígenas y terminan por no considerase indígenas. Otros siguen reconociendo su origen y manteniendo los rasgos culturales, a pesar de haber abandonado sus comunidades y de haber adoptado formas de vida occidental. En años recientes algunos que ocultaron su identidad han vuelto a reivindicar su origen indígena.

Afrodescendientes[editar | editar código]

Milicias pardas, s.f. (Fotografía Fototeca cirma. Forma parte de la Exposición ¿Por qué estamos como estamos?).

Desde inicios de la Colonia, muchos esclavos negros y luego sus descendientes, se mezclaron con otros grupos de mestizos, indígenas o españoles pobres. Según su color y posición en la sociedad, eran nombrados de distinta manera (mulatos, zambos, pardos…). En la actualidad como parte de una reivindicación política y étnica cada vez más se emplea el término “afrodescendiente”.

Los primeros negros africanos vinieron a América como esclavos. Además, participaron en las acciones militares de la “Conquista”. A principios de la Colonia unos fueron capataces de los esclavos indígenas que extraían oro para los españoles en Guatemala y Honduras. La mayoría arribó a trabajar. El descenso de la población indígena incentivó el comercio de esclavos africanos. Musulmanes africanos y europeos se aliaron para comerciar esclavos. Muchos provenían de Senegal, Sierra Leona, Costa de Oro, Benin, Biafra, Congo, Angola y Guinea. Estos se introducían ilegalmente por la Costa del Caribe o legalmente con los llamados “Asientos”, que cedían los derechos a una compañía o a españoles importantes. Más tarde, franceses e ingleses también introducirían esclavos. Las islas de Cuba, Jamaica, Barbados y Curazao eran las de mayor trasiego.

Los esclavos trabajaban sobre todo en plantaciones de cacao, azúcar y añil. También en haciendas de ganado, minería, artesanías, distintos oficios, servicio doméstico y comerciantes. Algunos llegaban a comprar su libertad o lograban que sus “dueños” se la otorgaran. Aunque venían al país más hombres que mujeres, muchos esclavistas preferían a las mujeres para que reprodujeran más esclavos y los vendían. La mayoría de la población negra y mulata seguía siendo esclava. Los que eran libres pagaban un tributo a la Corona. Junto con españoles y mestizos fundaron poblaciones. Un pueblo fundado por mulatos es la Villa de San Diego de La Gomera, en Escuintla. También había población negra en el camino hacia el puerto de Santo Tomás, sobre todo en Gualán, Zacapa. En Guatemala, las áreas de esclavos más importantes estaban en las plantaciones de azúcar, en San Jerónimo, Baja Verapaz, Escuintla, Amatitlán o Palencia. A principios del siglo XVIII comenzó a disminuir el tráfico de esclavos. Muchos mulatos y negros libres trabajaban en haciendas a cambio de un adelanto de dinero y mercancías.

Durante la Colonia, los negros y mulatos participaron activamente en las milicias, lo que les permitió exonerarse de los tributos y recibir salarios. Esta fue una de las formas para diferenciarse de los esclavos y mezclarse aún más con el resto de mestizos. También muchos negros o mulatos escapaban de la esclavitud y se introducían en tierras alejadas. Les llamaban “cimarrones”. Fueron importantes también las cofradías de mulatos.

A principios del Siglo XIX, arribaron a costas guatemaltecas los garifunas o “negros caribes” y otros negros africanos y afro-caribeños, llamados “haitianos o auxiliares”, los que participaron activamente en la defensa de las costas. La esclavitud fue abolida en 1824, poco después la Independencia. Tras el trascurrir de la vida independiente, los mulatos y negros se fundieron con el resto de mestizos y llegaron a ser parte del llamado grupo “ladino”.

En el siglo XIX continuó llegando a Guatemala población afroamericana. Algunos lo hicieron en proyectos de colonización tras la Guerra Civil en Estados Unidos. Sin embargo, la mayoría vino al país entre 1890 y 1920, con las plantaciones de banano y con el Ferrocarril y tras haber finalizado la construcción del canal de Panamá. Una parte era de origen norteamericano, pero el grupo más importante llegó de las islas del Caribe, especialmente de Jamaica. A estos últimos también se les conoce como “criollos” y hablan inglés. Se ubicaron, sobre todo, en Izabal y en los puertos de Santo Tomás y Puerto Barrios. Mientras los garífunas se concentraban en Livingston.

Aunque para mediados del siglo XVII, los mulatos libres llegaron a ser el grupo socio racial más grande de Santiago de Guatemala, tras el trascurrir de la vida independiente, los mulatos y negros se fundieron con el resto de mestizos y llegaron a ser parte del llamado grupo “ladino”.

En años recientes, los afrodescendientes de habla inglesa han exigido que se les reconozca como otro pueblo afrodescendiente de Guatemala, diferenciado del pueblo garífuna. Para ello, usan el término "Guiou" que significa "los otros negros". En el censo realizado en 2018, por primera vez se incluyó una categoría para todas las personas Afrodescendientes / Creole y 27,647 personas se identificaron de esa forma.

Criollos[editar | editar código]

Un criollo y una indígena inca, Dibujo de la crónica Peruana de Huamán Pama de Ayala, siglo XVI

Así se llamaba a los descendientes de españoles radicados en América. Eran considerados españoles, pero por nacer en América ocupaban una posición secundaria frente a los españoles “peninsulares”. Con estos últimos rivalizaban en derechos y privilegios. Sobre todo en torno a los principales cargos de la administración colonial y de la Iglesia Católica. Sin embargo, los criollos llegaron a ser el grupo que concentró la mayor riqueza.

Los primeros criollos fueron los descendientes de los conquistadores y de los primeros pobladores. Obtuvieron beneficios de tierras y de fuerza laboral indígena. Más tarde, se volvieron comerciantes o hacendados. Participaron en puestos secundarios de la administración colonial y controlaron los cabildos locales. Además, tuvieron una importante presencia en las órdenes religiosas, institución que manejaba mucha riqueza.

Los criollos construyeron una identidad reconocida por los otros grupos coloniales. Apoyaban su prestigio en las hazañas de los conquistadores y se ufanaban de su ascendencia española. Más tarde, desarrollaron un patriotismo que exaltaba la tierra americana y su paisaje, así como el idioma castellano y la religión católica. Para ser considerado “criollo”, era necesario mantener lazos con otros criollos y españoles. De esa manera, podían sostener sus privilegios y riquezas. Por eso fueron muy importantes las uniones familiares con otros criollos guatemaltecos, mexicanos o de las provincias centroamericanas. Eso les permitía agrandar sus redes comerciales y poseer más tierras. También buscaron vincularse a los españoles recién llegados. Algunos de ellos traían sus riquezas, pero la mayoría buscaba obtener una posición en la sociedad colonial. En el siglo XVIII, los criollos guatemaltecos se fortalecieron con la venida de vascos, originarios del norte de España.

No todos los criollos lograron mantenerse entre la elite económica. Con el tiempo, muchos empobrecieron, formaron parte de los sectores medios o se vincularon con las castas o ladinos. A pesar de ello, muchas de estas familias descendientes de criollos mantuvieron el recuerdo de sus orígenes españoles y buscaron diferenciarse, tanto de los ladinos como de los indígenas.

La Corona española siempre quiso quitarle poder a los criollos, especialmente a los de Guatemala. Al final de la Colonia, los criollos demandaron igualdad frente a los españoles. La negativa española alentó la Independencia. Durante las primeras décadas de la vida independiente, influenciaron mucho a los gobiernos. Pero los ladinos, en constante crecimiento, pronto exigieron un lugar en el Gobierno. Terminaron por compartir el poder con los criollos. Con la Reforma Liberal, los criollos perdieron poder político.

Muchos criollos siguieron manteniendo su poder económico e influencia política. Renovaban sus privilegios y se unían a europeos, estadounidenses o a ladinos enriquecidos. Con el tiempo, la idea de grupo criollo fue perdiendo importancia, pero muchas personas y familias siguen pensando en la superioridad criolla frente al resto de la población guatemalteca.

Con el tiempo, la idea de grupo criollo fue perdiendo importancia, pero muchas personas y familias siguen pensando en la superioridad criolla.

Destrezas fonológica que consiste en cambiar un fonema por otro.

Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc. (DLE). El sistema de creencias, valores, costumbres, conductas y artefactos que los miembros de una sociedad utilizan para enfrentar al mundo y a los demás, y que se transmiten de generación en generación a través del aprendizaje. En este sentido la cultura es fundamental en todo idioma y solo puede aprenderse por medio de la transmisión.

(En fonología) Destrezas fonológica que consiste en distinguir los distintos “sonidos” o fonemas.