Características del conflicto armado interno

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Esta hoja de contenidos fue tomada del texto: El Conflicto Armado Interno y la transformación de conflictos en Guatemala, de IIARS.

¿Qué es un conflicto?[editar | editar código]

La palabra conflicto se puede entender desde varios puntos de vista pero podríamos partir de tres enfoques que el sentido común nos señala:

  • Oposición o desacuerdo entre personas o cosas;
  • Guerra o combate derivados de una oposición o rivalidad prolongadas;
  • Pleito que involucra desde una violencia verbal hasta la física.

Se produce un conflicto cuando dos o más personas o grupos tienen desacuerdos con respecto de algo y no concuerdan en:

  • Los intereses y las relaciones de poder;
  • Necesidades, estrategias y objetivos;
  • Sentimientos, conductas;
  • Percepciones y valores.

Cuando este desacuerdo se alarga en el tiempo, se profundizan las diferencias o una de las partes pretende imponerse a la otra, puede convertirse en un enfrentamiento mayor y desarrollarse con violencia. Las personas o grupos pueden resolver satisfactoriamente el conflicto si desarrollan una conducta colaborativa a través de la reflexión, el diálogo y la negociación.

Cuando parece que se terminó un conflicto porque una de las partes desiste de su posición y cede o cuando una se impone al resto, en realidad no se ha resuelto el conflicto porque no hay satisfacción de las partes y puede resurgir posteriormente en otras circunstancias y con más fuerza.

La vida está llena de conflictos cuando convivimos en una sociedad, en familia o entre grupos. La mayoría son de carácter individual y se solucionan fortaleciendo la convivencia. Algunas veces los conflictos están a lo interno de las personas; cuando esto no se manifiesta y se guarda para sí, se puede tener dificultades para enfrentar ciertas situaciones. En otras ocasiones el conflicto se vuelve abierto. Una persona puede tener conflictos con otras personas, así como participar en un conflicto social de manera directa o indirecta.

Los conflictos también pueden ser sociales y de origen estructural[1]. Estos conflictos surgen entre grupos sociales debido a diferencias en las condiciones de vida. Generalmente se producen por desigualdades económicas, abusos de autoridad o desacuerdos de cualquier tipo.

Los conflictos son promotores de cambio y pueden percibirse como:

 Negativos Positivos
Considerarlos como algo malo, que no debería suceder. Generalmente esta posición la tienen quienes consideran que todo tiene que permanecer en un orden fijo e inamovible, resistiéndose al cambio. Esta visión conservadora supone que enfrentar los conflictos es una pérdida de tiempo y desgaste; relacionan el conflicto con violencia. Considerarlos como algo que ayudará a cambiar las cosas. En esta posición están quienes ven a la sociedad formada por grupos diferentes, cuya interrelación puede ser conflictiva pero también constructiva y de aprendizaje. Esta visión transformadora ve el conflicto como una oportunidad para modificar las situaciones que los hicieron surgir.

Los conflictos pueden deberse a desacuerdos en torno a:

  • Relaciones. Cuando inciden en los vínculos entre personas o grupos debido a intereses diversos.
  • Valores. Cuando hay un desacuerdo en las visiones morales o éticas de las personas o grupos.
  • Intereses. Cuando toca la percepción de los beneficios que las personas o grupos suponen tener.
  • Información. Cuando hay contradicción entre los hechos y los datos que se tienen.
  • Problemas estructurales. Cuando afecta los recursos y capacidades que los grupos poseen.

Generalmente, los conflictos sociales son:

Naturaleza de los conflictos.png

Para salir de un conflicto es importante su:

Comprensión Resolución Transformación
Conocer las causas, los cambios en el proceso, los actores que intervienen. Buscar o determinar soluciones satisfactorias. Realizar cambios que incidan en lo que causaba el conflicto y mejorar las relaciones entre las partes.

Para analizar un conflicto es importante tomar en cuenta varios factores:

Los participantes

  • ¿Quiénes son los protagonistas principales y secundarios?
  • ¿Qué poder ejerce cada uno de ellos?
  • ¿Cómo perciben el problema?
  • ¿Qué emociones y sentimientos se manifiestan?
  • ¿Qué intereses y necesidades están en juego?
  • ¿Qué valores y principios están de fondo?

El proceso del conflicto

  • ¿Cuál es la dinámica del conflicto?
  • ¿Qué relaciones hay entre los protagonistas?
  • ¿Cómo se comunica el conflicto?

El problema

  • ¿Cuál es la razón de fondo del conflicto?
  • ¿Qué otros conflictos están involucrados?

Para buscar salidas del conflicto es necesario desarrollar destrezas que permitan fortalecer la situación colaborativa entre las partes. Estas destrezas pueden ser:

  • Aplicación de formas de comunicación sencillas y comprensibles;
  • Diversas estrategias cooperativas;
  • Conocimiento de las situaciones conflictivas posibles o reales;
  • Diseño de soluciones abiertas a las partes;
  • Prácticas de pensamiento lateral en las que se consideran muchas posibilidades y no sólo las más lógicas u obvias.

¿Qué es un conflicto armado interno?[editar | editar código]

Guerra es el enfrentamiento entre al menos dos fuerzas militares que se da en un tiempo prolongado en el cual se producen batallas o enfrentamientos que tienen como consecuencia muchas personas heridas y muertas entre los bandos y muchas veces entre la población no combatiente.

Guerra civil se llama a una guerra entre dos o más grupos sociales, comunidades o bandos políticos de un mismo país que recurren a la fuerza militar para imponerse uno al otro.

Guerra revolucionaria es el proceso militar que lleva a cabo un grupo definido ideológicamente como revolucionario, que desea transformar radicalmente el sistema social.

Se le llama Conflicto Armado Interno[2] al enfrentamiento que se da entre las fuerzas gubernamentales de una nación y grupos armados disidentes[3]. Los grupos disidentes organizados son aquellos que poseen una dirección y son capaces de sostener operaciones militares con cierta regularidad en una o diferentes partes del territorio del país. Estos conflictos surgen por la existencia de desigualdades o exclusiones relevantes que se expresan a través de diferencias políticas, económicas, étnicas o religiosas. Muchas veces también se oye hablar de guerra, guerra civil o guerra revolucionaria.

A la confrontación violenta en Guatemala que ocurrió entre 1960 y 1996 se le dio el nombre de Conflicto Armado Interno (cai) al reconocer la lucha del movimiento revolucionario. Algunas personas lo catalogaban como enfrentamiento armado, tratando de negarle representatividad a ese movimiento. Éste fue un período difícil que aún hoy nos marca por lo cercano en el tiempo y por sus consecuencias sociales, políticas y económicas. El Conflicto fue vivido por personas que hoy (2014) son adultos y adultos mayores (entre 45 y 90 años) e incluso por sus hijos. Para ellos es parte de su experiencia y de su memoria. Para muchas personas, especialmente para la población indígena, resultó ser una experiencia intensa y dolorosa.

Se señalan como las causas más comunes del conflicto armado en Guatemala a la desigualdad social y económica, a la exclusión política y cultural y al no reconocimiento de los derechos de amplios sectores sociales, sobre todo, de los pueblos indígenas.

Al igual que en Guatemala, en muchos países del mundo se desarrollaron conflictos sociales y políticos vinculados a los grandes cambios surgidos después de la Segunda Guerra Mundial. Tras finalizada ésta, se abrió un período de acelerada modernización, apoyada en la tecnología, en la expansión de intereses del mercado y en el reconocimiento de la democracia como sistema político.

Estos cambios afectaron fuertemente la economía y las condiciones de vida de las poblaciones, provocando muchos desajustes y problemas. La mayoría de la población sufrió el efecto de la modernización pero ésta no respondió a sus intereses. La respuesta fue liderada por partidos y movimientos sociales organizados que se enfrentaron a los poderes del Estado y a las poderosas fuerzas económicas. Buena parte de esos esfuerzos buscaron impulsar reformas que beneficiaran a las mayorías pero otros consideraban que eso no era posible si no se producían transformaciones más radicales de carácter revolucionario[4].

Algunas fuerzas organizadas tomaron las armas para enfrentarse a los gobiernos, a las poderosas fuerzas económicas o al ejército (todas establecidas desde la Colonia) para alcanzar el poder. En todos estos casos los movimientos políticos se vieron influidos por la disputa/lucha político-ideológica y económica entre sistemas antagónicos (capitalismo/liberalismo-comunismo/socialismo) que buscaban imponer cada una su visión. Muchas personas optaron por apoyar tendencias más autónomas y evadieron alinearse y seguir a cualquier de estos sistemas.

Esos cambios se manifestaron en:

  • Una mayor importancia del papel del Estado para promover soluciones más equitativas para la población;
  • La búsqueda de la democracia como sistema político;
  • El planteamiento de una transformación social promovida a través de reformas sociales o de una revolución;
  • La luchas de los sectores sociales subordinados/dependientes por el mejoramiento de sus condiciones de vida y laborales;
  • Las luchas de descolonización en África y Asia convertidas en movimientos de liberación.

Los principales actores en estos procesos fueron los aparatos estatales, las fuerzas sociales (económicas y políticas) y extensos sectores de la población.

¿Cuáles son los retos después de un Conflicto Armado Interno?[editar | editar código]

Después de un Conflicto Armado Interno queda una sociedad en condiciones muy débiles. Ante ello hay dos grandes retos en la que todas las personas y las instituciones de la sociedad tienen que contribuir: la justicia transicional y la convivencia pacífica.

La justicia transicional se refiere al trabajo para la superación de los problemas del pasado y sus consecuencias. Experiencias en otros países han mostrado que la imposición del olvido y amnistía no son opciones exitosas porque contienen el riesgo de la repetición de la violencia, de la revancha, de la justicia aplicada por mano propia y de la transmisión del trauma a las siguientes generaciones. En vez del silencio hay que buscar caminos para tratar las consecuencias y así lograr una paz a largo plazo.

La justica transicional es una combinación de medidas enfocadas en la legalidad para construir un futuro más democrático, justo y pacífico. El concepto sirve de marco para enfrentar hechos pasados y como componente de una transformación política mayor. Involucra estrategias judiciales y no-judiciales complementarias para prevenir violaciones futuras (Bickford, 2004). Los instrumentos complementarios de la justicia transicional son:

  • Mecanismos para buscar, nombrar y reconocer la verdad;
  • Justicia, mecanismos para deducir responsabilidades penales sobre las graves violaciones a los Derechos Humanos cometidos;
  • Resarcimiento: restitución, compensación económica y rehabilitación física y psicosocial;
  • Garantía de la no-repetición: educación, memoria histórica a través de conmemoración en lugares y fechas y reforma de las instituciones que contribuyeron a la violencia y la violación de los derechos humanos.

El segundo reto se refiere a la promoción de la convivencia pacífica para lograr una paz a largo plazo. La visión es una sociedad en la que sus miembros conviven con dignidad, respeto y tolerancia y en la que todas las personas tienen los mismos derechos y oportunidades. No sólo se espera la ausencia de la violencia, sino se requiere también de relaciones de respeto, tolerancia, equidad y libertad, que establezcan una interculturalidad activa. Estudios científicos de la paz[5] identifican seis condiciones o elementos necesarios para una paz positiva en una sociedad estable y pacífica:

  • Fundamental para la convivencia es la justicia social, en la que todas las necesidades básicas de los miembros de la sociedad son cumplidas y se garantiza el respeto a los derechos humanos, incluidos los derechos políticos, económicos, sociales y culturales, permitiendo una vida digna.
  • La transformación constructiva de conflictos es la capacidad de negociar los conflictos constructivamente y con el compromiso de hacerlo sin violencia; incluye la capacidad de tolerancia en una sociedad multicultural.
  • Interdependencia de los miembros de la sociedad y autocontrol en situaciones conflictivas. Las y los ciudadanos tienen conciencia de su interdependencia con las demás personas; cuidan sus relaciones a través de reconocer, compartir, respetar y valorar a los otros miembros de la colectividad. A nivel individual es la capacidad de desarrollar identidades sanas y personalidades estables, con autoestima y autorrespeto, que permiten el diálogo y el autocontrol frente a otras personas, en vez de la expresión de comportamientos violentos que perjudican al resto del grupo social.
  • El monopolio de los poderes estatales implica que la sociedad otorga a sus representantes la posibilidad de administrar el poder y gobernar a través de las instituciones y todo el aparato estatal. Existen normas definidas a partir de acuerdos establecidos socialmente y el Estado vela por su cumplimiento. La igualdad y la justicia social es la base para la confianza de la sociedad en conceder al Estado el monopolio del poder.
  • La participación democrática es fundamental. Las y los ciudadanos participan activamente en los procesos de toma de decisiones. Construyen acuerdos sobre las normas que rigen la sociedad, que a su vez respetan y cumplen.
  • El estado del derecho funciona como una protección a la ciudadanía. Garantiza el monopolio de los poderes estatales y cuenta con instituciones descentralizadas, fuertes y eficientes.

Si estos elementos se cumplen en una sociedad disminuye la probabilidad de que se use la violencia para el manejo de los conflictos. En lugar de una sociedad autoritaria y violenta, las y los ciudadanos tienen la oportunidad construir una convivencia más digna y pacífica.

¿Cómo se ha explicado el Conflicto Armado Interno?[editar | editar código]

Las explicaciones del conflicto son muy variadas pero éstas pueden unificarse en dos grandes relatos según sea la lógica con que se explica:

  • Algunas personas consideran como principal causa de los conflictos al desarrollo de factores externos. Quienes piensan así, generalmente miran a la sociedad homogénea, equilibrada y armoniosa. Aceptan la existencia de cambios pero señalan que son adaptaciones del sistema y las amenazas se consideran dañinas. Sin embargo, cuando las amenazas son fuertes consideran que son producto de la influencia externa y que éstas son introducidas por agentes internos de esas fuerzas externas. Para ellos lo importante es fortalecer las normas internas y creen que la principal función de los que dirigen es la de mantener el orden y la vigilancia. La solución a cualquier situación conflictiva es la imposición del orden y resaltar el papel de salvador de quienes lo defienden. Piden que toda amenaza debe eliminarse de raíz.
  • Otras ponen la atención en los factores internos como motivo. Éstos reconocen que la sociedad siempre existen conflictos. La sociedad se sostiene en un equilibrio débil y es afectada por el cambio constantemente. Algunos señalan que la base de esa conflictividad se debe a que la sociedad está formada por grupos desiguales cuyos intereses son opuestos, incapaces de integrarse entre sí y para superarlo algunos proponen la necesidad de realizar cambios radicales. Mientras otros consideran que esos intereses pueden conciliarse y proponen reformas que mejoren el sistema y disminuyan las desigualdades. Superar esas desigualdades se relaciona con llegar a tener conciencia de esas desigualdades y plantear su deseo de transformarla.

2 El conflicto guatemalteco duró varias décadas (36 años) y se produjo con distintas intensidades y diferentes temporalidades. Prácticamente hubo manifestaciones en todo el país pero no en todas las regiones fueron iguales. En algunas regiones el conflicto fue menos intenso y los recuerdos son menos públicos, pero en otras, las víctimas fueron masivas y su impacto está asociado a manifestaciones de trauma social[6].

3 El conflicto se explica a través de temas que simbolizan los principales hechos. Estos pueden resumirse así:

  • Antecedente: la revolución del 20 de octubre de 1944 marca el inicio de los gobiernos revolucionarios; una década que se caracterizó por modernizar el Estado de Guatemala desde una política nacionalista que estableció políticas sociales en favor de las mayorías trabajadoras (obreros y campesinos). Su factor crítico fue la movilización social de los sectores trabajadores y campesinos, así como la presencia política de la izquierda. La reforma agraria es el acontecimiento determinante por la que los grupos conservadores derrocan al gobierno revolucionario.
  • Evento clave: la invasión liberacionista de 1954 resulta ser el momento que marca los inicios del conflicto porque comienzan a cerrarse los espacios de participación política para los sectores sociales. Además no estaban de acuerdo con los sentimientos nacionalistas de la población porque lo confundieron con el comunismo. Esto dio como resultado la exclusión política de la izquierda.
  • La militarización del país como factor de poder importante: aún antes de surgir la guerrilla los militares buscaron que no volvieran al poder los dirigentes de la década revolucionaria, pese a que algunos de ellos aceptaban el anticomunismo como sistema ideológico fundamental. El poder de los militares se desarrolló como justificación para eliminar a los revolucionarios y al interés por tener el poder y así dominar las principales decisiones del país.
  • La justificación: la construcción del enemigo interno para llevar a cabo las acciones represivas que se desarrollaron con total desprecio a los derechos humanos. La idea de no tolerar ninguna oposición llevó a construir un enemigo imaginario que terminó en la sospecha de todas las personas como posibles amenazas o enemigos. De esta manera, para el Estado guatemalteco el enemigo fue toda la sociedad y se persiguió no sólo a los que estaban involucrados en los hechos armados sino a todo tipo de opositores o descontentos, incluso a aquellos que no favorecían las acciones armadas. En esa manera de ver a la sociedad se cometieron muchas violaciones a los derechos humanos y se exterminaron a muchos inocentes.
  • El movimiento social como el gran actor: muchas organizaciones sociales participaban en demandar mejores condiciones de vida, respeto de los derechos laborales, libertad de acción y rechazo a la represión. Este fue un sector muy perseguido y diezmado a través de asesinatos y desapariciones forzadas.
  • Organizaciones: las guerrillas fueron quienes asumieron la lucha armada como principal vía para tomar el poder. Éstas se formaron de la convergencia de diversos sectores: militares, políticos de izquierda, juventud rebelde y población indígena. Las guerrillas la formaban varias agrupaciones con diferentes formas de organizarse y de pensar sobre cómo alcanzar el poder. Éstas planteaban una revolución que cambiaría radicalmente la situación socioeconómica y política del país.
  • La violencia como constante: el Conflicto Armado significó una lucha violenta por el poder. El recurso de la violencia significó la muerte y persecución de muchas personas, el desplazamiento de miles de sus lugares de origen, la destrucción de mucho patrimonio y el dolor de los sobrevivientes.
  • La represión como respuesta del Estado: fue la respuesta más generalizada de las fuerzas gubernamentales, las cuales aplicaron todo tipo de acciones para callar a los opositores. Con la acción represiva se rompieron las bases legales del “Estado de derecho” y las fuerzas gubernamentales actuaron siempre fuera de la ley, pues en Guatemala no funcionó la persecución legal de los opositores. La represión se manifestó desde formas de vigilancia a la población y control hasta políticas de exterminio de los opositores.
  • La manifestación extrema de la violencia: las grandes matanzas son la manifestación violenta y masiva más extrema del Conflicto y marcan la memoria colectiva del mismo. Las fuerzas del Estado utilizaron como medida estratégica la eliminación masiva de aquellas personas sospechosas de participar o simpatizar con la guerrilla. Decenas de miles de personas, hombres, ancianos, mujeres, niñas y niños, fueron asesinados, especialmente entre 1981 y 1985.
  • La participación política de la población indígena: muchos sectores indígenas mantenían una resistencia a las condiciones que se les había impuesto desde la Colonia y habían sido agudizadas en la época liberal. Los indígenas resistían de muchas maneras, especialmente fortaleciendo demandas comunitarias y planteando la necesidad de que respetaran sus derechos.
  • La negociación: los Acuerdos de Paz fueron el resultado formal de las negociaciones que llevaron a cabo las partes confrontadas para alcanzar una solución al enfrentamiento armado. Estos acuerdos van más allá del cese del fuego, plantean la necesidad de reformas a favor de la población y una transformación del Estado.

Aunque el Conflicto Armado Interno terminó, uno de sus efectos es la disputa entre quienes plantean la necesidad de la memoria para conocer lo que pasó, lograr que haya justicia a los crímenes de guerra y obtener reparaciones sociales, frente a los que claman por el olvido, que plantean que hay que dejar todo atrás para comenzar de nuevo sin enfrentar las consecuencias de esos hechos.

Notas[editar | editar código]

  1. Estructura se refiere a la forma en que están ordenadas, situadas en el espacio y relacionadas entre sí las principales partes que hacen funcionar o sostener algo. Sin ellas no puede existir ese algo.
  2. El concepto viene de la discusión sobre la Segunda Guerra Mundial que llevó a la firma de los Convenios de Ginebra en 1949, especialmente el artículo 3 común a los Convenios de Ginebra de 1949. Posteriormente se han hecho adiciones. Véase: Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados sin carácter internacional, 8 de junio de 1977. <https://www.icrc.org/spa/war-and-law/treaties-customary-law/geneva-conventions/>. <http://www.cruzroja.es/dih/pdf/protocolo_adicional_II_convenios_ginebra_12_agosto_1949_proteccion_victimas_conflictos_armados_sin_caracter_internacional_8_junio_1977.pdf>.
  3. Disidencia es cuando alguien tiene un desacuerdo total o parcial con las creencias, doctrinas, criterios, principios o la forma de actuar de un grupo, una organización, una comunidad o un sistema político, porque ya no considera importante seguir unido a ellos. La persona o grupo manifiesta su desacuerdo y se aparta de la organización o se autoexcluye del sistema al que pertenece.
  4. Revolución es la ruptura del orden establecido que busca crear otro orden transformando diversos ámbitos de la vida de un pueblo.
  5. Senghaas, Dieter (1995): Frieden als Zivilisierungsprozeß. In: Ders. (Hrsg.): Den Frieden denken. Frankfurt am Main, S. 196–223. Traducción al español de Kira Auer.
  6. Trauma social: efecto psicosocial que una comunidad humana tiene tras haber sufrido una experiencia extrema y dramática que afecta a muchas víctimas que no pueden responder adecuadamente a la situación. Esa experiencia rompe los lazos comunales, cambiando las formas de relación y la perspectiva del mundo que les rodea. Esta experiencia es considerada moralmente injusta por parte de las víctimas y su superación se encara en términos colectivos no individuales.

Proceso por el cual las personas adquieren cambios en su comportamiento, mejoran sus actuaciones, reorganizan su pensamiento o descubren nuevas maneras de comportamiento y nuevos conceptos e información.

Término introducido por Le Boterf, entendido como los conocimientos, procedimientos y actitudes que es preciso emplear para resolver una situación. Unos son recursos internos, que posee la persona, tales como conocimientos, procedimientos y actitudes; otros son externos, como todo aquello (ordenador, diccionario, compañero, etc.) a lo que se puede acudir para resolver exitosamente una situación.

Sistema social para expresar ideas y manifestarlas al prójimo. Este sistema existe dentro de un entorno social (sistema social) y un sistema lingüístico (ejemplos son el español, francés, k’iche’, kaqchikel, etc.) Tienen que existir ambos sistemas para que pueda existir la comunicación.

Conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico.

Término utilizado, a menudo, como un saber hacer. Se suele aceptar que, por orden creciente, en primer lugar estaría la habilidad, en segundo lugar la capacidad, y la competencia se situaría a un nivel superior e integrador. Capacidad es, en principio, la aptitud para hacer algo. Todo un conjunto de verbos en infinitivo expresan capacidades (analizar, comparar, clasificar, etc.), que se manifiestan a través de determinados contenidos (analizar algo, comparar cosas, clasificar objetos, etc.). Por eso son, en gran medida, transversales, susceptibles de ser empleadas con distintos contenidos. Una competencia moviliza diferentes capacidades y diferentes contenidos en una situación. La competencia es una capacidad compleja, distinta de un saber rutinario o de mera aplicación.

Valoración, respeto y seguridad que cada persona tiene sobre sí misma, se construye y fortalece por medio de mensajes positivos de cariño y aceptación.

Las “promesas” que los miembros de un equipo hacen uno al otro sobre su comportamiento.

En sentido descriptivo, el estado legal que garantiza la pertenencia a una comunidad política o nación. Como tal, garantiza un conjunto de derechos y deberes para los miembros reconocidos como ciudadanos. Además, en sentido normativo, que es el que más importa educativamente, la ciudadanía implica la condición de participar activamente en los asuntos públicos, de modo autónomo y asumiendo las responsabilidades que le correspondan. Un ciudadano es alguien que pertenece plenamente a su comunidad, que tiene en virtud de ello ciertos derechos y los correspondientes deberes, y que participa activamente en la vida pública. Estatus legal que otorga un conjunto de derechos y deberes, pertenencia a una comunidad con una identidad propia y capacidad para participar son, pues, tres caracteres que definen una concepción actual de “ciudadanía”.